La fiscalidad internacional es una preocupación constante de los gobiernos de todo el mundo. Las normas fiscales vigentes asignan los derechos fiscales de las empresas al país donde reportan sus ganancias. Para las ganancias repatriadas de filiales extranjeras se aplica un sistema impositivo mundial o territorial. Sin embargo, una investigación realizada por la RSM y la Erasmus School of Economics muestra que un sistema fiscal mundial reduce los incentivos de las corporaciones multinacionales para participar en la gestión fiscal de sus filiales. Esto implica que las multinacionales sujetas a un sistema tributario mundial obtienen peores ventajas competitivas que los competidores de países con un sistema tributario territorial.
Dra. Saskia Kohlhase. Profesora asistente del Departamento de Contabilidad y Control en Rotterdam School of Management.
Sistemas tributarios mundiales vs. territoriales
Bajo un sistema tributario mundial, las empresas pagan impuestos de sus ingresos nacionales y de los extranjeros repatriados. Por otro lado, en un sistema territorial, los ingresos extranjeros repatriados se encuentran exentos de impuestos. La investigación muestra el comportamiento de la gestión fiscal de las filiales extranjeras en sistemas fiscales mundiales y territoriales.
Desventajas para las multinacionales en el sistema fiscal mundial
La principal conclusión de la investigación es que las filiales extranjeras en sistemas fiscales mundiales tienen un incentivo menor para participar en la gestión fiscal. Por lo tanto, las multinacionales sujetas a este sistema tributario se enfrentan a desventajas competitivas cuando realizan inversiones transfronterizas.
La importancia de la legislación
Comprender si la gestión fiscal en las filiales extranjeras es menos frecuente si la matriz se encuentra en un país con sistema tributario mundial o territorial es importante para las autoridades públicas por dos razones: primero, en 2017, 41 países todavía aplicaban un sistema impositivo mundial para dividendos de fuentes extranjeras. Excluyendo EE. UU., las ocho economías más grandes que aplicaron el sistema tributario mundial fueron China, India, Brasil, Corea del Sur, México, Indonesia, Argentina y Taiwán. Y en segundo lugar, con la aprobación de la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos en 2017, EE. UU. cambió a un sistema de impuestos territoriales para tipos específicos de ingresos de fuentes extranjeras. Esto implica que las multinacionales estadounidenses ahora tienen más incentivos para diseñar estrategias de gestión de impuestos de sus filiales extranjeras.
El informe, pues, alerta que la nueva legislación estadounidense afectará especialmente a los países con un alto número de inversiones extranjeras directas de los EE. UU., ya que una mayor gestión fiscal de las multinacionales estadounidenses en las filiales extranjeras genera menos ingresos fiscales en el país subsidiario. Los efectos son especialmente relevantes para economías vinculadas con EE. UU. como la de Canadá.