Revista de Análisis Plural

Economía colaborativa DAFO

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Descubrimos a continuación cuáles son las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de la economía colaborativa.

Texto: Guillermo de Haro. Profesor colaborador de OBS Business School.

DEBILIDADES

La dependencia de la frecuencia de uso, tanto por la parte del oferente como por la parte del demandante.

La dificultad para descubrir los costes de transacción, es decir, el coste total del uso del bien, incluidos los burocráticos, de almacenamiento, mantenimiento u otros costes ocultos que pudieran aparecer. Por ejemplo, el tiempo medio que tarda un europeo en comprar productos de bricolaje o jardinería es de entre una y dos horas, coste a tener en cuenta para comparar transacciones (compra versus alquiler).

La necesidad de masa crítica de oferentes y demandantes para sobrevivir. Internet y las redes sociales, en general, o las plataformas colaborativas, en particular, han facilitado encontrar de manera más eficiente personas interesadas en el uso de diversos productos o servicios, pero este crecimiento empieza a alcanzar su tope y no siempre los proyectos nuevos consiguen una comunidad mínima necesaria.

Los riesgos aparte del uso más común del bien o servicio. Si un coche tiene un accidente existen seguros, pero si un taladro se rompe durante su uso “compartido”, ¿quién asume el coste y la responsabilidad? ¿Y si el producto no vuelve a su dueño original por el motivo que sea? El coste en tiempo y dinero de resolver una disputa así puede reducir el interés, sobre todo cuando se trata de productos de bajo precio y relativamente accesibles.

AMENAZAS

Las expectativas excesivas que terminan con la realidad de que los modelos colaborativos no pueden sustituir completamente a los tradicionales y se empiezan a ver síntomas de madurez en algunas industrias.

La evolución del ciclo de vida de los productos de los mercados colaborativos, que podrían cambiar drásticamente con la evolución de la economía. Las principales áreas de crecimiento hasta ahora han sido viajes, ocio y hogar, sobre todo como necesidad de evasión ante la situación del entorno. Y es que los factores que influían en la realización de menos compras eran la crisis económica, la situación financiera y profesional y el estado de ánimo. Y esto podría cambiar.

El vacío legal respecto a este modelo, que ha provocado que las instituciones se hayan tenido que poner a legislar con rapidez para evitar males mayores o para atender las demandas de determinados colectivos. En casos como la inversión colaborativa en empresas en España la legislación ha sido muy discutida por todas las partes.

Las presiones de ciertos colectivos que comienzan a afectar a la opinión pública y a los legisladores de maneras muy diversas, lo que genera más incertidumbre.

FORTALEZAS

El hecho de permitir un acceso multitudinario a bienes, servicios y talento más allá de la propiedad individual, por lo que en ella participan gobiernos, empresas o particulares.

La aparición de la web 2.0, que ha facilitado espectacularmente la conexión entre las personas y el comercio colaborativo. Las redes sociales, particularmente, han proporcionado un entorno idóneo para este tipo de consumo. También ha contribuido el acceso masivo a dispositivos de comunicación y servicios creados sobre ellos: smartphones, tabletas, apps, etc.

El cambio de hábitos de los usuarios: existe una cierta tendencia social hacia “compartir” frente a “poseer”.

El florecimiento, fruto de la crisis, de nuevos modelos de negocio que buscan satisfacer las necesidades de una población con menos recursos.

El crecimiento y extensión vertiginosos, expandiéndose en múltiples sectores como el turismo, transporte, las finanzas o la educación, entre otros.

OPORTUNIDADES

La tendencia de uso creciente entre consumidores y usuarios, y que a las empresas, especialmente a las pioneras, les resulta rentable. En consecuencia, el mercado está creciendo de manera espectacular. PwC calcula un mercado de 335.000 millones de dólares para 2020. La Unión Europea, por su parte, también ya tiene estudios específicos.

El hecho de que los modelos de consumo colaborativo se nutran de los mercados ya existentes implica que aparecerán más oportunidades en industrias que todavía no se han visto afectadas por la digitalización.

El hecho de ser una alternativa valiosa, importante y creciente para los ciudadanos. A nivel social (por su grado de conocimiento y uso), empresarial (por las asociaciones creadas, las compañías que se constituyen y la inversión obtenida) y gubernamental (por la importancia legislativa o la cuantificación de la misma), lo que motiva a no quedarse fuera de ella.

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