Húngaro y licenciado en Derecho, Tibor Navracsics fue ministro de Justicia y Asuntos Exteriores en su país antes de trabajar en el Ejecutivo de Jean-Claude Juncker. Ahora está especialmente centrado en cómo la educación puede ayudar a reducir el alto nivel de desempleo -mediante asignaturas que fomenten el espíritu emprendedor- y acabar con el abandono escolar.
Texto: Esther Herrera. Bruselass
Fotos: Comisión Europea.

La Comisión Europea tiene entre sus prioridades en Educación fomentar el espíritu emprendedor. ¿Por qué lo consideran así?
El emprendimiento en la educación debería ser uno de los principales objetivos actualmente, si tenemos en cuenta que cinco millones de jóvenes están en paro. Ahora más que nunca es una necesidad. Hay importantes avances en algunos estados miembros, especialmente en el caso de los países nórdicos (Finlandia y Suecia, por ejemplo) y de los países bálticos -es esperanzador ver los resultados en la región de los Balcanes-. Desde la Comisión Europea lo intentamos impulsar también a través del Programa Erasmus+, con el que esperamos que 450.000 estudiantes de formación profesional puedan disfrutar de estancias en el extranjero.
¿Qué puede aportar este espíritu emprendedor en el ámbito de la educación?
Para empezar, mejores prácticas y no sólo teoría, es decir, proporcionar a los futuros alumnos habilidades sociales, espíritu constructivo, capacidad de trabajo en equipo, de negociación, de llegar a nuevas ideas, etc. No debemos tener miedo a la hora de asumir que el sistema educativo ha quedado obsoleto. Por eso necesitamos nuevas formas. Siempre que pensamos en nuestra etapa educativa, pensamos en la época de la juventud que oscila entre los seis y los 23 años: desde que vamos a la primaria hasta que salimos de la universidad. Lo que deberíamos aplicar es lo que se conoce como live long learning (aprendizaje continuo durante la vida). La educación en este aspecto debería ser más flexible. Este es uno de los principales mensajes que envío a los ministros cuando nos reunimos: se debe ampliar el foco, dar apoyo a la educación en el emprendimiento. No se trata de saber cómo se pone en marcha un negocio: hablamos de una actitud social, de innovación, de creación. En otras palabras, de estar continuamente aprendiendo.
«Hay que abrir el foco y dar apoyo a la educación en el emprendimiento»
España es el país con el nivel más alto de abandono escolar y el segundo con más paro juvenil de la UE. ¿Qué propone ante este problema?
Se debe identificar por qué los jóvenes abandonan la escuela. En el conjunto de la UE hay una tendencia positiva y esperamos reducir en un 10% la tasa de abandono escolar de aquí al 2020. Pero este dato no es lo único que se debe tener en cuenta, porque en educación todas las cifras están relacionadas. Es decir, si se forma a ciudadanos económicamente activos, políticamente responsables y con inquietudes es posible que no abandonen sus estudios. Y esto debe hacerse pronto; es en las escuelas donde preparamos a los ciudadanos del futuro. Cuanto más se potencie la capacidad de iniciativa propia, más posibilidades tendrán estos jóvenes a la hora de encontrar trabajo. Por eso creo que es importante incentivar el emprendimiento. En España ha habido avances importantes por ejemplo en Andalucía, Galicia, Asturias y el País Vasco. Creo que el modelo de estas regiones se puede aplicar al resto del país.
¿Cuál cree que podría ser una posible solución a los problemas de jóvenes licenciados que no encuentran trabajo? A menudo se dice que actualmente hay una disparidad entre las necesidades del mercado laboral y lo que se estudia.
Las disparidades entre mercado laboral y estudios son todo un reto. Pero igualmente tampoco creo que haya carreras menos útiles. Por ejemplo, tener una licenciatura en Filosofía no sólo equivale a haber estudiado teorías filosóficas, sino que también debemos tener en cuenta su vertiente práctica. A muchas compañías les interesa contratar a graduados en Filosofía o Ciencias Políticas porque saben cómo mejorar el trabajo en equipo o porque disponen de una amplia capacidad analítica. A menudo se piensa que son carreras muy teóricas sin una aplicación en el mundo laboral y, en realidad, no es así.
El nuevo Programa Erasmus ha incrementado en un 40% los fondos respecto al año pasado. Sin embargo, los estados miembros también deben contribuir en sus presupuestos, pero no todos lo hacen y esto impide que muchos jóvenes puedan irse a estudiar fuera. ¿Ha enderezado la Comisión Europea este problema?
Tenemos un diálogo constante con los países que tienen dificultades a la hora de aumentar las becas Erasmus. Muchas veces, el dinero no es el único problema. Durante estos últimos tiempos, ha habido una época de consolidación fiscal y en muchos casos se ha recortado, por ejemplo, en educación. En general, la UE se está quedando atrás en la inversión en educación. Países como China, Nueva Zelanda, Brasil o Sudáfrica invierten menos de un 5% en educación en sus presupuestos nacionales. Debemos convencer a los estados miembros de que la inversión en educación hoy es una inversión en la sociedad de mañana.
No debemos tener miedo a la hora de asumir que el sistema educativo ha quedado obsoleto. Por eso necesitamos nuevas formas. Lo que deberíamos aplicar es lo que se conoce como live long learning (aprendizaje continuo durante la vida).
Uno de los grandes logros de la construcción europea ha sido el Erasmus. ¿Cree que las crisis abiertas en la UE, como el referéndum en el Reino Unido o la crisis de refugiados, frenan el avance en términos de integración?
Me gusta ser positivo. Creo que la gente, al margen de las crisis, ve el Erasmus como un pilar de la integración, una manera de explicar mejor la UE gracias a vivir una experiencia en otro país. Hay representantes de la Generación Erasmus en el ámbito político, cultural o económico. Nuestra Comisión cuenta con tres comisarios que son parte de esta generación. Intentaremos también que con el Erasmus+ se siga trabajando por la integración europea y por la formación de la ciudadanía del futuro.
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