Todas las revisiones de previsiones y proyecciones de este último trimestre de 2019 coinciden en un sesgo a la baja. A finales de septiembre, la OCDE presentaba una estimación del crecimiento mundial para 2019 que se situaba por primera vez en mucho tiempo por debajo del 3%, con una revisión de -3 décimas, y con unas perspectivas para 2020 sólo marginalmente mejores y, en todo caso, por debajo de las anunciadas por el mismo organismo antes del verano.
JOAN TUGORES QUES. Catedrático de Economía de la UB.
La tabla 1 resume las principales cifras y, entre paréntesis, las revisiones efectuadas en septiembre respecto a mayo, prácticamente todas a la baja, con especial cuantía en economías como India o Estados Unidos, que parecían encarrilar el crecimiento más sólidamente hasta hace poco. En la zona euro, las dificultades de una Alemania, muy volcada en las exportaciones, a la que las fricciones del comercio internacional le pasan una elevada factura, así como el estancamiento de Italia, son objeto de atención. La tabla 2 recoge las recientes proyecciones para la economía española publicadas por el Banco de España en que se muestran cifras superiores a la media europea, pero, asimismo, revisadas a la baja y apuntando a crecimientos inferiores al 2% para 2020 y 2012.
Las complicaciones del sistema comercial mundial, con las incertidumbres de cuál será finalmente el alcance de la “guerra comercial” que, iniciada entre Estados Unidos y China, se está extendiendo a cada vez más ámbitos sectoriales y geográficos, constituyen un ingrediente esencial, pero no el único, para explicar esas unánimes revisiones a la baja y el sesgo hacia un mayor pesimismo. La propia Organización Mundial de Comercio revisaba, a principios de octubre de 2019, sus estimaciones de evolución del comercio mundial para este año, bajándolas del 2,6% (estimación en abril) a un modesto 1,2%, que significaba un práctico estancamiento en la recta final del actual año. Y con unas perspectivas anunciadas para 2020 de un intervalo entre el 1,7 y el 3,7%, una horquilla tan amplia que refleja más incertidumbre que otra cosa.
Además, la nueva directora gerente del FMI, la Sra. K. Georgieva, ha elegido como título para su primer discurso “La desaceleración del crecimiento requiere unas actuaciones aceleradas”: un eslogan en positivo sí, pero que, en los detalles, constata asimismo las dificultades para dar una respuesta coordinada operativa a una desaceleración que podría deslizarse a peor.