La Agenda 2030 es la mejor respuesta a los desafíos globales que nos afectan y las empresas juegan un papel fundamental si asumen la función de liderar el cambio.
Ángel Pes. Director del Observatorio de los ODS de las empresas españolas y director del CEI.
Ángel Castiñeira. Director de la Cátedra Liderazgos y gobernanza democrática de ESADE y director académico del Observatorio de los ODS de las empresas españolas.
Los ODS en la estrategia empresarial
Las empresas pioneras asumen los ODS por responsabilidad y sentido de la oportunidad. Se han dado cuenta de que abren nuevas oportunidades, mejoran su reputación y fortalecen las relaciones con sus principales interlocutores: clientes, empleados y reguladores.
Oportunidades de la Agenda 2030 para las empresas
- Ofrece un marco global compartido por sus grupos de interés: administración pública, organizaciones sociales, empleados y clientes.
- Mejora la eficiencia de las empresas a través de iniciativas vinculadas con la descarbonización, digitalización y economía circular.
- Permite un mejor posicionamiento de la compañía y fortalece su reputación corporativa.
- Contribuye a tener empleados motivados por un propósito universal.
- Atrae a inversores responsables y satisface a consumidores responsables.
- Favorece el acceso a nuevos mercados.
- Amplía las posibilidades de colaboración con el sector público.
- Favorece los acuerdos y negocios con grandes empresas.
- Acelera la adaptación a las nuevas regulaciones.
Liderazgo empresarial en el siglo XXI
La declaración la ONU sobre los ODS recogía la necesidad del liderazgo de las empresas en la consecución de la Agenda 2030. Este se demuestra haciendo compatible el interés propio de las empresas con la dimensión social y medioambiental de su actividad. La Agenda 2030 relaciona el crecimiento con los desafíos que la sociedad afronta: la reducción de las desigualdades y la sostenibilidad del medioambiente.
Nos quedan menos de diez años para cumplir el compromiso de convertirnos en «la primera generación que puede eliminar la pobreza, pero quizá también seamos la última que puede salvar el planeta». El liderazgo del sector público y de las empresas es imprescindible para generar el impulso transformador que requiere la Agenda 2030.