Aunque el camino que lleva a la cima empresarial sigue lleno de obstáculos para las mujeres, Marieta del Rivero lo ha conseguido: ha roto el techo de cristal. Y tras ella, otras muchas más se sumarán a la transformación. Estamos en un punto de inflexión en el que corren vientos favorables para el cambio, afirma en esta entrevista la también expresidenta del International Women’s Forum Spain. Los desgranamos uno a uno mientras repasamos su impresionante trayectoria.
EMMA BOUISSET
“Haber sido minoría nos ha hecho prepararnos más para destacar y no quedarnos atrás”
FRUTO DEL TESÓN Y DE LA DETERMINACIÓN
Marieta del Rivero (Madrid, 1965) tiene un currículum que quita el hipo. Es consejera independiente y presidenta de la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Sostenibilidad de Cellnex Telecom, consejera independiente de Gestamp Automoción, presidenta no ejecutiva y de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones de Onivia, miembro del Consejo Asesor de Mutualidad de la Abogacía y de Made in Möbile, y patrona de Fundación Tecnalia. Previamente, ha sido directora mundial de Marketing de Telefónica, directora general adjunta al director general Comercial Digital de Telefónica, CEO de Nokia Iberia, senior advisor de Ericsson, socia de Seeliger y Conde y presidenta de International Women´s Forum Spain.
Además, la que ha sido considerada como una de ‘Las 500 Mujeres Más Influyentes de España’ en 2018, 2019 y 2020 según El Mundo; una de ‘Las Top 100 Mujeres Líderes 2018’ por Mujeres & Cía, y la ‘Mejor Directiva 2017’ de la Asociación Española de Mujeres Empresarias, también ha sacado tiempo de la chistera para escribir el libro Smart Cities: una visión para el ciudadano (LID Editorial, 2017), una guía para ayudarnos a entender y beneficiarnos de la revolución social que supondrán las ciudades inteligentes.
Marieta del Rivero asimismo es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Directivos (AED), AMP por el IESE, EP por Singularity University y executive coach certificado por la ECC. En 2019, asistió al ‘Workshop in Global Leadership’ impartido por la Harvard Kennedy School.
Las mujeres representan el 50% de la población mundial y, sin embargo, en pleno siglo XXI, todavía no hemos alcanzado la paridad de géneros en las élites empresariales. ¿Por qué?
Hay muchos motivos, todos con un mismo origen: por un lado, la cultura organizativa de las empresas, que llevará un tiempo transformar; por el otro, la necesaria renovación generacional de los CEO y presidentes, que acelerará el cambio, y también, una mayor ambición de las mujeres por llegar a la cumbre sin estar en minoría. Estamos en un momento de punto de inflexión. Leía hace unas semanas el último estudio de Grant Thorton —compañía que lleva diecisiete años analizando el papel de la mujer en el mundo de la empresa—, y hemos superado por fin el umbral del 30%. Corren vientos favorables en todos los ámbitos. En el empresarial, las cuestiones ESG (Enviromental, Sustainability y Governance) toman protagonismo, y los planes de Igualdad, Inclusión y Diversidad serán catalizadores del cambio. En el ámbito de los Consejos, el Regulador en el Código de Buen Gobierno para Sociedades Cotizadas ha incluido una exigencia del 40% de mujeres en consejos y directivas para finales del 2022.
En su caso, ¿cuáles cree que han sido los factores clave para que usted sí haya roto este techo de cristal escalando hasta entrar como consejera independiente en Cellnex Telecom (una empresa del IBEX 35)?
Diversos. Si tengo que elegir, diría que definir un plan con unos objetivos en cada etapa y trabajar duro por conseguirlos, tener una familia que me ha apoyado en todo momento, levantar la mano en los momentos de oportunidad para transmitir mi ambición y cuidar mucho mi network —equipos, colaboradores, stakeholders—. Cellnex llegó a través de un Head Hunter y cuando ya había terminado mi programa de capacitación para consejera. Fue un momento clave en mi carrera y una gran satisfacción.
¿Con qué dificultades se encontró durante el camino?
Con culturas corporativas muy masculinas en donde pesaba más el estar presente en el despacho que cumplir con tus objetivos. Culturas donde discrepar de la opinión general del jefe te hacía “incómodo” —siendo minoría no es fácil encontrarte cómodo en algunos debates—. Con exigencias de dedicación que hacían complicado cuidar el balance salud/familia/emocional. Con algunas inseguridades por mi parte en determinados contextos…
Ha sido reconocida como una de ‘Las 500 Mujeres Más Influyentes de España en 2018’ por el diario El Mundo; una de ‘Las Top 100 Mujeres Líderes 2018’ por Mujeres & Cía, y fue elegida Mejor Directiva 2017 por ASEME (Asociación Española de Mujeres Empresarias). ¿En qué diría que se diferencia el liderazgo femenino del masculino? ¿Cuál es su valor añadido y en qué debería mejorar?
El liderazgo tiene que ver con las personas, hombres y mujeres, con su capacidad de atraer, de seducir, de convencer (y no de imponer) para llegar a un objetivo por una senda, de ser confiable y entregar lo comprometido. Dicho esto, y mirándome a mí y a otras mujeres de mi generación (soy de la Generación X), el liderazgo de las mujeres es diferente al de los hombres por todos los estereotipos que, fruto de la educación que hemos recibido, nos marcan en la forma de liderar. Haber sido minoría nos ha hecho prepararnos más para destacar y no quedarnos atrás. Tener que ser perfectas, educadas para cuidar a la familia (hijos o padres) nos ha hecho ser mucho más líderes de equipo y buscar consenso. A los chicos de mi generación, les enseñaron que llorar era de chicas, y eso nos ha hecho más cercanas, mostrar nuestras emociones y vulnerabilidad, lo cual es muy positivo. También por el entorno que nos ha rodeado, buscamos siempre la transparencia. Como áreas de mejora, sin embargo, diría que tenemos que arriesgar más en las apuestas internacionales o que supongan movilidad buscando el apoyo familiar. Y hemos de ser, también, más ambiciosas en las negociaciones salariales.
“El liderazgo de las mujeres es diferente al de los hombres por todos los estereotipos que, fruto de la educación que hemos recibido, nos marcan en la forma de liderar.”
Ahora que los permisos de paternidad ya son iguales para ambos progenitores, ¿podemos esperar que la mujer deje de ser la gran perjudicada laboralmente al tener hijos?
Esto es una ayuda, no hay duda. Sobre todo, en la mentalidad familiar y rompiendo estereotipos. Sin embargo, creo que ayudará más la flexibilidad del teletrabajo.
“El teletrabajo es el gran aliado para la conciliación laboral. Y en este sentido, hay que repensar la conciliación de la vida laboral y familiar, especialmente para la mujer. Es deseable plantar soluciones desde la mayor flexibilidad. El presentismo —ese mal endémico de nuestras empresas— debe dejar paso al trabajo por objetivos, a la maximización de la eficiencia y de la productividad.”
Es autora del libro Smart Cities: una visión para el ciudadano (LID Editorial, 2017). Cuénteme, ¿cómo serán las grandes urbes dentro de diez años? ¿Estamos preparados para asumir tantos cambios en tan poco tiempo? ¿Dónde quedará el componente humano en una sociedad altamente digitalizada?
Mientras las maquinas no puedan pensar y decidir, los humanos seguiremos teniendo un papel relevante. El elemento humano será imprescindible, en cualquier caso, porque en este nuevo entorno la ética y los valores van a tener mucha importancia. Las grandes urbes serán lugares más amables con el medioambiente, con menos polución, con movilidad reducida (ya no iremos todos los días a la oficina), con coches autónomos, con muchas zonas verdes con servicios a medida de sus ciudadanos. La conectividad no será un problema ni en las grandes urbes ni en las zonas rurales. Los fondos europeos de recuperación ayudaran a que España afronte la digitalización con las inversiones necesarias y esto es una gran noticia. ¿Estaremos preparados? Sin duda. Miremos nuestra capacidad de adaptación en estos doce meses desde que empezó la pandemia. ¡Hemos avanzado más en este último año en utilización de herramientas digitales que en los últimos quince!
“Mientras las maquinas no puedan pensar y decidir, los humanos seguiremos teniendo un papel relevante.”
Usted defiende una actitud optimista ante la vida. Pero es difícil ver el vaso medio lleno con la que está cayendo. Multitud de ERTE, cierres de empresas, conciliación familiar imposible que ha obligado a muchas mujeres a renunciar a su carrera profesional… ¿Realmente podemos sacar algo bueno de la actual crisis del coronavirus?
De esta pandemia saldrán muchos aprendizajes—y ya sabemos que el aprendizaje es doloroso— y muchos, muy positivos. La aceleración de la adopción de las herramientas digitales sin límite de edad ha sido algo muy importante en todos los ámbitos de nuestras vidas: en el ámbito de la salud y la medicina, la educación, el gobierno corporativo, en el ámbito del trabajo… En este último, identifico una gran oportunidad de cambio para un país como España, que tiene el mayor índice de envejecimiento y menor índice de natalidad de Europa, y todos los retos que ello conlleva, en términos de ratio de dependencia, sostenibilidad de las pensiones, etc. El teletrabajo es el gran aliado para la conciliación laboral. Y en este sentido, hay que repensar la conciliación de la vida laboral y familiar, especialmente para la mujer. Es deseable plantar soluciones desde la mayor flexibilidad. El presentismo —ese mal endémico de nuestras empresas— debe dejar paso al trabajo por objetivos, a la maximización de la eficiencia y de la productividad.
Otro aspecto positivo de esta crisis es que hemos vuelto a los clásicos, como digo yo. A la importancia de la salud, de las personas, de la caja, la liquidez.
Personalmente, ¿con qué lecciones se queda usted?
Con que parar es de sabios. De pequeña me enseñaron que parar era de vagos, que siempre tenías que estar haciendo cosas, en permanente movimiento. Pero esta pandemia me ha enseñado que es bueno parar y pensar.
Otra lección valiosa es que todos dependemos de todos. Ya no hay espacio para el individualismo.
“De pequeña me enseñaron que parar era de vagos, que siempre tenías que estar haciendo cosas, en permanente movimiento. Pero esta pandemia me ha enseñado que es bueno parar y pensar.”
Tras 25 años dedicada al mundo de las TIC, la movilidad, la industria y los servicios digitales, ¿considera que ha cumplido con los objetivos profesionales que tenía cuando empezó?
Me siento satisfecha con lo vivido y lo conseguido. Me siento muy afortunada por haber desarrollado mi carrera en una industria como la de las telecomunicaciones.
¿Qué hitos profesionales destacaría?
Mi primer trabajo en IBM como becaria, el lanzamiento del tercer operador móvil en el mercado español: Amena, Nokia y el momento de ser nombrada CEO de Iberia, el reto de ser directora mundial de Marketing de Telefónica reportando a Jose Maria Álvarez Pallete, que fue quien confió en mí, y, sin dudarlo, mi entrada en Cellnex como consejera independiente. Mi primer Consejo.
¿Cuál ha sido la decisión profesional más difícil que ha tenido que tomar?
Tener que despedir a muchas personas que contraté para el proyecto del cuarto operador móvil (Xfera), porque los accionistas hibernaron la compañía en plena crisis financiera y burbuja de Internet.
“Tener que despedir a muchas personas que contraté para el proyecto del cuarto operador móvil (Xfera), porque los accionistas hibernaron la compañía en plena crisis financiera y burbuja de Internet ha sido la decisión más difícil de mi carrera.”
¿Y de cuál se siente más orgullosa?
De estar en el Consejo de Compañías como Cellnex —que, sin duda, es un ejemplo de visión, ejecución y gobernanza, donde hoy presido, además, la Comisión de Retribuciones, Nombramientos y Sostenibilidad (lo cual es, para mí, un tremendo orgullo)— y Gestamp Automocion —otro ejemplo de compañía internacional con un gran líder al frente, Francisco Riberas, capaz de ejecutar una visión de forma impecable—.
Si pudiera volver atrás en el tiempo, ¿qué cambiaría?
Mi cuota de tiempo para cuidarme y proteger mi vida (familiar y personal). Definitivamente no he dedicado suficiente tiempo a mi salud y a mis seres queridos. Claramente un error del que aprender y que recuerdo a mis hijos a menudo. Solo se vive una vez.
¿Qué retos de futuro le quedan por abordar?
Muchos y diversos. Escribir en ingles una nueva edición de mi libro Smart Cities, viajar a la India con la Fundación Vicente Ferrer a conocer a mis dos niñas amadrinadas, hacer un programa de ESG en Standford, montar un buen e-commerce de productos orgánicos de origen Cantabria y dar la vuelta al mundo en velero con mi marido.