Nos adentramos en el ADN de la compañía de la mano de su fundador, CEO y actual director general, Pablo Vidarte.
En esta segunda entrega, presentamos el caso de Bioo, una empresa que utiliza la energía que genera la naturaleza por medio de baterías biológicas. ¿Su objetivo? Liderar el cambio hacia un futuro más verde, donde la sostenibilidad sea el eje central y la tecnología, la herramienta principal para lograrlo.
Ángel San Segundo Haering. Ingeniero Industrial, asesor de start-ups, business angel, mentor y profesor asociado de diversas escuelas de negocio.
Coordinación: Emma Bouisset Carrascal
¿EN QUÉ CONSISTE SU PROYECTO? ¿CÓMO LO DEFINIRÍA?
“Bioo tiene como misión crear un mundo biotecnológico; crear las primeras ciudades biotecnológicas de la historia. Nuestro objetivo es fusionar naturaleza y tecnología a través de soluciones innovadoras que mejoren la calidad de vida. Un ejemplo de ello son nuestros interruptores biológicos, como Bioo Lux, que acabamos de lanzar (más información en el apartado “RETOS DE FUTURO”); y los proyectos de Bioo Sensor, que es una batería que se carga a través de la tierra”.
¿QUÉ SINGULARIDADES TIENE LA PROPUESTA DE VALOR?
“Bioo ha desarrollado dos tecnologías absolutamente disruptivas: los interruptores biológicos (plantas que actúan como interruptor para activar luz o sonido) y cuyo futuro está en las ciudades sostenibles; y baterías que generan electricidad a través de la tierra y que tienen un largo recorrido, por ejemplo, en agricultura. A lo largo de estos años, Bioo ha contado con una gran línea de empresas colaboradoras, tanto biotecnológicas, energéticas como agrícolas como Bayer CropScience, una de las mayores empresas del sector en el mundo”.
¿CUÁNDO, DÓNDE Y CÓMO SURGE LA IDEA?
“Bioo nació en sueños. La idea de generar electricidad de la naturaleza me despertó una madrugada. A partir de ahí, busqué ayuda y puse en marcha un prototipo con el soporte de un equipo de voluntarios formado por ingenieros y científicos de empresas y universidades. Las baterías biológicas en entornos controlados existen desde los años 1970, pero no se podían aplicar a sistemas abiertos naturales porque se contaminaban y, en muy poco tiempo, dejaban de funcionar. En Bioo, a lo largo de nuestra investigación descubrimos mecanismos para conseguir que esto no sucediera. Los primeros prototipos funcionales los hicimos del 2014 al 2015. Del 2015 al 2017, hicimos los primeros escalables en entornos exteriores en grandes volúmenes. Y del 2017 al 2020, desarrollamos Bioo Panel y, posteriormente, Bioo Sensor, que sigue funcionando a día de hoy”.
«Bioo tiene como misión crear las primeras ciudades biotecnológicas de la historia».
¿CUÁLES CREE QUE HAN SIDO LAS RAZONES DE SU ÉXITO?
“Bioo ofrece soluciones totalmente innovadoras con aplicaciones que ni la propia empresa sabe, hoy en día, a dónde nos van a llevar. En Bioo queríamos alinearnos con la próxima revolución tecnológica, que sabíamos que era la biotecnológica; queríamos ser parte de ella. Por eso, hemos investigado y trabajado en soluciones transformadoras y naturales en general. Todos queremos un mundo moderno fusionado con la naturaleza, no vivir solo entre paredes de hormigón”.
1- EQUIPO
“Necesitas a los mejores para desarrollar un proyecto de nuestras características”.
2- LEAN/NO DESPILFARRO
“Es dificil definir lo que es despilfarro en un proyecto de investigación”.
3- AGILIDAD
“La investigación es lenta”.
4- ALIANZAS
“En nuestro sector hay mucha competitividad y mucha filtración de información«.
5- KNOW-HOW
“Hemos ido aprendiendo sobre la marcha. Estamos creando nuevos sectores”.
¿QUÉ FUÉ LO MÁS DIFÍCIL Y CUÁLES FUERON LOS RECURSOS IMPRESNCINDIBLES PARA DESPEGAR EL PROYECTO?
“Lo más difícil ha sido buscar financiación y conseguir la confianza de los inversores. Aunque nunca hemos tenido mucho problema con ello, en el mundo de la investigación biotecnológica y la energía hay mucha necesidad, mucha prisa y mucha confusión”.
¿SI PUDIERA VOLVER ATRÁS, TOMARÍA LAS MISMAS DECISIONES?
“Creo que nadie que haya aprendido algo por el camino tomaría exactamente las mismas decisiones. Sin embargo, es verdad que las más determinantes no las cambiaría”.
RETOS DE FUTURO
“Hoy por hoy, estamos concentrados en el primer lanzamiento que hacemos dirigido al consumidor. Acabamos de poner a la venta nuestro primer producto con interruptor biológico: Bioo Lux, un producto que nos ofrece un nuevo modo de sentir y relacionarnos con la naturaleza y que creemos que será el primero de una nueva serie de productos que aplicarán la biotecnología de la manera que lo hacemos ahora. Bioo Lux simboliza un paso más hacia la democratización de la domótica en el hogar. A través de una lámpara que ejerce la función de maceta, permite que la luz se active al tocar una planta. Es un producto de consumo manufacturado con materiales nobles, de origen natural y ético que integra la última tecnología desarrollada por Bioo: el interruptor biológico. Al ser la propia planta el interruptor, y estar creada con materiales nobles, eliminamos plástico y generamos una domótica mucho más sostenible”.
LAS LECCIONES APRENDIDAS
UNA PROPUESTA SINGULAR
El panorama del emprendimiento en España es bastante dinámico por el número de proyectos que ven la luz cada año y por ser capaz de captar volúmenes de fondos importantes: 1.900 millones de euros de capital riesgo en el primer semestre de 2021 (un 280% más que en el mismo periodo de 2020).
Desde un punto de vista agregado, es de los pocos sectores económicos en franco crecimiento, incluso en plena pandemia. Un ecosistema cada vez más amplio y potente, unido al talento y buena base formativa de los emprendedores, completa esta optimista visión.
Con carácter general, los proyectos de valor añadido que progresan responden a modelos consolidados (digitalización, IA, plataformas…). Es decir, innovaciones que podrían calificarse como incrementales, sin riesgos ni desembolsos elevados. Bioo, sin embargo, es un caso totalmente distinto: innovación rupturista desarrollada aquí por un equipo con un gran líder al frente.
Su misión es producir electricidad de las plantas y transformarla en aplicaciones eficientes, lo que representa un reto enorme para una start-up de recursos limitados en un entorno poco propicio a aventuras. Se encuadra en el complejísimo sector biotecnológico lo que ilustra aún más el mérito de lo logrado.
DERRIBAR MUROS DESDE EL PRINCIPIO
Ese trayecto recorrido desde su constitución no ha estado exento de dificultades. A las propias de adentrarse en tecnologías de vanguardia, sin saber qué productos concretos podrían generarse, se han añadido otras notables como la cancelación de los primeros pedidos por culpa de la pandemia que exigió una reorientación de las primeras aplicaciones.
La firma ha puesto en marcha una gran adaptabilidad al mercado en la búsqueda de nuevos negocios. En ese cometido, ha sabido demostrar competencias valiosas como:
- Paciencia: algo sorprendente en un entorno acelerado, “agile”.
- Compromiso con sus accionistas: información regular y transparencia no son tan habituales en la relación de emprendedores y sus inversores.
- Nivel de conocimientos excelente y polivalente: a pesar de la crisis, se han mantenido los programas de desarrollo apoyados en ayudas al I+D+i europeas.
- Mantenimiento del perfil comercial: continua identificación de productos viables lo que la aleja de la típica start-up de base científica.
- Sólidos valores de sostenibilidad: en todas sus estrategias de desarrollo de productos se están priorizando las medidas de cuidado de la naturaleza.
EL PILAR IMPRESCINDIBLE
Lógicamente, situaciones así solo pueden resolverse con un robusto liderazgo: si es difícil separar a un emprendedor de su proyecto, en el caso de Bioo esa labor es casi imposible. Pablo Vidarte es un líder singular, que además de contar con un nivel de conocimiento a la vanguardia de su actividad, posee un gran prestigio internacional en su esfera de actuación que ha sido reconocido con diversas distinciones.
¿Innovación disruptiva comandada por un líder carismático en España? Suena extraño, máxime si esa persona es accesible, une a su elevado conocimiento una actitud humilde que acompaña con roles totalmente infrecuentes en un emprendedor: ser escritor, pensador, con sensibilidad por diversos temas relevantes para la humanidad. Quizás por ello han recibido él y su firma mayor reconocimiento exterior que interior.
Por otro lado, no cabe pensar que Bioo sea un proyecto exclusivamente en el dintel de lo científico, porque en su día a día han tenido que optimizar costes del producto, entrar en nuevos clientes y sobrevivir en un entorno hostil. No responde a ese perfil tópico demasiado frecuente en las start-ups nacidas en entornos científicos o universitarios, cuyas prioridades están algo alejadas de la realidad y de la generación de negocios viables.
CONCLUSIONES
Bioo puede ser un referente para aquellas start-ups con talento y valores que quieran dar el salto a otro estrato de excelencia. Puede dar testimonio de que es posible y, de paso, hacernos pensar que hay otras rutas para el emprendimiento con valores.