“Es urgente que Europa intervenga en el mercado de la energía, como lo hizo con el euro, para poner fin a la especulación”
Con una larga trayectoria en la patronal de las pymes catalanas, Antoni Cañete (Barcelona, 1963) ha sido notoriamente conocido como un defensor incansable de las pequeñas y medianas empresas del país. Luchador tenaz contra una morosidad endémica en España y letal para las pymes, Cañete hace añosque reclama incluir a las pymes en el diálogo social español. Para el presidente de PIMEC, la Transición española todavía no ha terminado, y no lo hará hasta que “las mipymes cuenten con una voz fuerte y propia en el diálogo social español”. Hablamos con él sobre los retos de las pymes del país en un contexto inflacionario que hace apretar los dientes a muchas empresas del país.
ADRIÀ GRATACÓS TORRAS
Fotos: Pimec
Con una inflación subyacente disparada, una crisis energética y un aumento de los tipos de interés, el contexto macroeconómico global pone en peligro la evolución de nuestra economía. ¿Cómo valoran desde PIMEC las medidas para paliar la inflación adoptadas por el gobierno español?
El aumento de la inflación subyacente es preocupante porque, de mantenerse, puede tener un fuerte impacto en el tejido productivo y en la ocupación. Este hecho también constata carencias en las medidas adoptadas, las cuales tendrían que ir enfocadas a resolver uno de los principales problemas, como el aumento de los costes por la adquisición de determinados productos.
A pesar de la rebaja en el precio de la energía y en el IVA de algunos alimentos, hay que incluir otros como la carne y el pescado para hacer más efectiva la medida, y añadir más sectores a estas rebajas. Sería bueno contener la inflación en su origen. Es decir, en la formación de precios en los mercados mayoristas de electricidad, el gas y el resto de los combustibles. Justamente en el sector energético, atendida su estructura oligopolista, los precios suelen subir como un cohete y a bajar como un globo. En este sentido, se tendrían que adoptar medidas que fomenten el incremento de la competencia para atenuar esta situación.
¿Qué medidas cree PIMEC que se tendrían que tomar para proteger las pequeñas y medianas empresas del contexto inflacionario?
No se puede frenar el aumento de la inflación con un aumento de los tipos de interés como única medida, puesto que puede comportar más perjuicios que beneficios en la actual situación económica. Ante el hecho de que la inflación subyacente no revierte las alzas de los últimos meses, desde PIMEC recomendamos que los incrementos de salarios, que son necesarios, se indexen a cestas de indicadores relacionados con la mejora de la productividad de las empresas (la productividad, los resultados, la evolución del PIB, los costes, etc.) y no solo al IPC para contener los efectos de segunda ronda.
Por otro lado, también apostamos por extender la bonificación del gasóleo profesional a todas aquellas micro, pequeñas y medianas empresas con vehículos de uso afectados a la actividad económica. Finalmente, es urgente que Europa intervenga en el mercado de la energía, como lo hizo con el euro, para poner fin a la especulación.
“España no habrá finalizado la transición hasta que las mipymes no cuenten con una voz fuerte y propia en el diálogo social español”
El Fondo Monetario Internacional recientemente ha dado el visto bueno a la reforma laboral aprobada en el Congreso de los Diputados ahora hace un año. ¿El mercado laboral español es más fuerte ahora que hace un año?
Partiendo de la base que la reforma laboral se ha hecho sin tener en cuenta el 99,8% de las empresas por la lacra que supone su carencia de representación al diálogo social estatal, desde PIMEC hemos denunciado en reiteradas ocasiones que hay que velar por algunos intereses y reclamaciones de las mipymes. Estos son, por ejemplo, la necesidad de “flexiseguridad”, la recuperación de la financiación parcial de las indemnizaciones por parte de FOGASA en situación de crisis empresarial, volver a participar en la representación de los convenios colectivos, y priorizar el convenio automático, entre otras cuestiones.
En respuesta a la pregunta, sobre si el mercado laboral es más fuerte ahora, creo que podría serlo mucho más, puesto que la reforma no ha sido integral y, por lo tanto, todavía echamos de menos medidas que ayuden a la recuperación económica y que se adapten a las necesidades actuales de nuestro modelo productivo y a las exigencias de las tendencias económicas. Lo que queremos poner en valor es que se haya producido dentro del diálogo social.
PIMEC también ha pedido que el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vaya acompañado de medidas para asegurar la competitividad de las pymes. ¿Son optimistas con que esto suceda?
Siempre hemos defendido que el SMI tiene que ser lo más alto posible, siempre que no haga perder competitividad a las empresas, ni destruya puestos de trabajo, y hace tiempo que trabajamos para conseguir una revisión de los contratos públicos con el objetivo de que se adecuen a las exigencias salariales.
Creemos que las empresas tienen que poder repercutir en sus contratos públicos y privados este aumento de costes. Así mismo, considero que hace falta un gran pacto de país y de corresponsabilidad para mejorar la productividad y la competitividad; a pesar de que España es el segundo país de la OCDE que más ha subido el SMI, estamos a la cola de Europa en cuanto a la productividad.
“La productividad tiene que ser la columna vertebral de las medidas económicas para garantizar un futuro marcado por la sostenibilidad, la innovación y la digitalización”
¿Cómo valora las relaciones entre PIMEC y las administraciones públicas?
El desarrollo de nuestra tarea implica tener una relación estrecha, constante y cordial con las administraciones públicas de todos los ámbitos: local, municipal, autonómico, estatal y europeo.
Siempre ofrecemos nuestro apoyo y colaboración a la hora de diseñar, poner en marcha e implementar medidas empresariales y económicas que sean beneficiosas para las mipymes y las personas autónomas. Lo hacemos desde nuestro conocimiento territorial y sectorial, a través del cual hacemos llegar propuestas y hacemos sentir las reclamaciones, preocupaciones y necesidades del tejido productivo. En el caso concreto de Europa tenemos la ventaja de tener a SME United, donde tenemos una vicepresidencia, la consideración de miembro de pleno derecho, al mismo nivel que organizaciones estatales, lo cual facilita mucho la interlocución con la Comisión y el Parlamento europeos, así como con el Consejo Económico y Social, la presidenta del cual hemos visitado recientemente.
Desde la patronal se asegura que más de la mitad de las pymes de Cataluña y España actualmente tienen un nivel de beneficios inferior a los del 2019. ¿Qué necesitan las pymes del país para recuperar el nivel de beneficios previos a la pandemia?
Necesitan ser más viables y competitivas. Esto favorecerá el crecimiento empresarial y las mejoras salariales, porque nuestro objetivo es que las microempresas sean pequeñas, las pequeñas sean medianas, y las medias sean grandes. Por eso, hay que tener presente que la productividad tiene que ser la columna vertebral de las medidas económicas para garantizar un futuro marcado por la sostenibilidad, la innovación y la digitalización.
Las Naciones Unidas han pedido reducir un 60% el consumo global de petróleo y un 45% el de gas. ¿En un contexto de crisis climática, es compatible el crecimiento económico con la defensa del medio ambiente?
Las empresas, igual que la sociedad, son parte fundamental en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que marca la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas.
Tenemos que transformar nuestro modelo económico rápidamente para que sea más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, dando pasos hacia la economía circular y la implementación del autoconsumo y de energías verdes y renovables. Todo esto requiere ayudas y relación público-privada para facilitar este camino hacia la transición ecológica y la eficiencia energética de nuestra economía. En este sentido, desde PIMEC estamos abriendo diferentes oficinas de transición energética en todo el territorio catalán para asesorar y ayudar las empresas interesadas, además de otras acciones como jornadas informativas.
“El SMI tiene que ser lo más alto posible, siempre que no haga perder competitividad a las empresas, ni destruya puestos de trabajo”
La morosidad es también una deficiencia endémica del ecosistema económico español. Un informe de Gestión del Riesgo de Crédito asegura que el 60% de las empresas ha notado un incremento de la morosidad el 2022. ¿Es necesario un régimen sancionador para luchar contra la morosidad?
Sí, es urgente porque un tercio de las empresas en España y, por lo tanto, de puestos de trabajo, puede cerrar si no se reduce la lacra de la morosidad. El régimen sancionador es una reclamación histórica de PIMEC y de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), entidad que presido con otras organizaciones sectoriales e intersectoriales. Hay que poner fin a los abusos de las grandes compañías, que se financian a expensas de las mipymes con el retraso de los plazos de pago. La situación es alarmante porque, según nuestras cifras a finales del 2022 el volumen de facturas impagadas que excede de los 60 días asciende a 82.000 millones de euros solo en el mercado continuo (bolsa).
Por todo esto, pido cambios en la directiva europea de morosidad para acabar con el retraso de los pagos, especialmente en el sur de Europa. Por otro lado, sobre la morosidad empresarial, propongo la creación de un observatorio que aporte cifras en el ámbito de la empresa privada. En conclusión, creo que las medidas correctoras contra quienes incumplen y una nueva directiva tienen que ser una prioridad que se tiene que hacer realidad este año.
Desde PIMEC se reunieron con diferentes personalidades europeas para defender que las pymes estén representadas con voz propia al Diálogo Social español. ¿Cómo ven desde Europa esta anomalía en la representatividad empresarial en España?
En el desarrollo de mi tarea como presidente de PIMEC, y también como vicepresidente de la patronal europea de pymes SME United, me he reunido recientemente en Bruselas y en Múnich con diferentes personalidades europeas. Por ejemplo, tuve una reunión con la presidenta del Consejo Económico y Social Europeo, Christa Schweng, asistí a un encuentro con el jefe de la Unidad de Pymes de la Comisión Europea, Bonifacio García, y participé en la sesión de trabajo con el gabinete de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, entre otros compromisos.
Efectivamente, una de las cuestiones que les trasladé nuevamente es la anomalía que existe en el diálogo social de España, donde las mipymes no están representadas con una voz propia. El feedback de los dirigentes europeos e internacionales ha sido muy positivo y nos desean éxito y muestran su compromiso en nuestra lucha para que esta problemática tenga pronto una solución.
Los técnicos de la Comisión Europea (DG Emploi) son conscientes de la anomalía en España y algún otro estado miembro europeo, donde el diálogo social no está abierto a nuevas organizaciones y se perpetúa un statu quo histórico que no representa las mipymes.
¿Es optimista con que la representatividad empresarial en el Diálogo Social español se equilibrará a corto plazo?
Lo deseo y lo espero porque, como hemos comentado anteriormente, es una cuestión urgente e imprescindible. Es inadmisible que el motor de nuestra economía (las mipymes) no esté representado, a pesar de que ya hace tiempo que CONPYMES defiende sus intereses.
Por eso trabajamos día a día, para corregir esta situación injusta cuanto antes mejor. Estamos hablando de una de las carencias más graves de nuestro país, un mal endémico que, en caso de solucionarse, cambiaría el transcurso de todos estos retos que tenemos delante. Como ya he dicho en reiteradas ocasiones, creo que España no habrá finalizado la transición hasta que las mipymes no cuenten con una voz fuerte y propia en el diálogo social español.
“La Formación Profesional puede ser y tiene que ser una de las palancas reales para la competitividad del mercado de trabajo”
La Unión Europea ha fijado este 2023 como el año Europeo de las Capacidades. La doble transición ecológica y digital genera nuevos desajustes de competencias en el mercado laboral. ¿Estamos preparados para afrontarlas?
Exacto, tenemos retos de futuro relacionados con la transición ecológica y la digitalización, entre otros temas. Tenemos que ser conscientes que cuestiones como la inteligencia artificial disparará en un futuro próximo la productividad del trabajo y reducirá necesidades de mano de obra y salarios. Por eso, es necesario ajustar las competencias profesionales y que el sistema de formación que tenemos en España mire hacia la demanda formativa, y no sólo hacia la oferta. Se tiene que solucionar la carencia de personal profesional y calificado por tareas concretas, como es el caso de los instaladores eléctricos para placas solares, por ejemplo.
La Formación Profesional es una herramienta estratégica y de país que tiene que dar una respuesta flexible y de calidad a estas necesidades, fomentando la empleabilidad, la competitividad y la inclusión social. Es el instrumento que puede hacer emerger el talento y la capacidad de asumir los retos de nuestro mercado de trabajo para favorecer una recuperación de calidad y competitiva.
Más de la mitad de las empresas tiene problemas para encontrar personal. ¿Cómo se puede arreglar esta disfunción?
Pues a través de la formación y de las competencias profesionales. Es una reclamación histórica de PIMEC el ajuste entre la oferta y la demanda formativa, adaptada a los requisitos del mercado de trabajo y a las necesidades del tejido productivo. Se tiene que reconocer e impulsar el papel de las empresas como agentes formativos.
Desgraciadamente, en Cataluña la tasa de salida del paro por colocación se duplica en las personas que cuentan con estudios profesionalizadores, respecto a las que no los tienen. Así mismo, la tasa de permanencia en el paro aumenta considerablemente a medida que se reduce el nivel formativo de la persona. Por eso, la Formación Profesional puede ser y tiene que ser una de las palancas reales para la competitividad del mercado de trabajo, sumando esfuerzos y creando sinergias con las administraciones, las empresas y el resto de las agentes sociales e impulsando medidas concretas para una formación eficaz, dinámica y de excelencia.
Este curso ha habido en Cataluña más de 400.000 plazas de Formación Profesional, un 34% más que en el curso pasado. ¿Es suficiente este ritmo?
Vamos por el buen camino con el incremento de plazas, pero paralelamente se tiene que trabajar la calidad y la adecuación de esta formación. Tenemos una necesidad imperiosa de tener una prospección del mercado. Entre otras cuestiones a corregir, hay que destacar que la solución a la carencia de plazas de Formación Profesional no es la segregación, puesto que se tiene que garantizar la universalidad en el acceso con orientación profesional.